El primero que dejó de reÃr fue Talliano, por mal nombre ‘el sonriente Tony’. Ello acaeció una hora antes de que cometiera el crimen, crimen espantoso, crimen perpetrarlo a sangre frÃa con menos de un segundo de preparación. Dejó de reÃr mientras manejaba el trapo y el cepillo con su destreza habitual. Ante sà tenÃa al hombre de bronce sentado en un banco de piedra de uno de los parques de Manhattan, en la parte baja de la ciudad. Alineados, los demás limpiabotas le contemplaban con envidia. Los cabellos del bronceado individuo eran ligeramente más oscuros que el color de su tez.







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